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martes, 22 de abril de 2014

Chicle, un aliado de la salud bucodental que no sustituye al cepillado





De héroe a villano. De denostado a recomendado. La inercia del progreso ha convertido al chicle en un buen elemento para el cuidado de nuestra salud bucodental, una vez que disponemos de un elevado elenco de productos de este tipo para elegir que niegan la presencia de azúcar entre sus ingredientes.

Si mantenemos esa característica como esencial a la hora de mascar chicle, podemos encontrarnos con una seria de beneficios derivados directamente de su consumo para nuestra boca:

-          Un efectivo anticaries. El chicle puede ayudar a prevenir la caries por el hecho de que es capaz de producir mayores índices de salivación que ayudan a elevar los niveles de PH que protegen los dientes de la acción de los ácidos, que pueden llegar a dañar el esmalte y, por ende, dejar el camino libre a la aparición de caries.

-          Evita la sensación de boca seca.

-          Masticar chicle también puede contribuir a remover los alimentos que han quedado entre los dientes tras una comida.

-          Sin llegar a un exceso que sería perjudicial, el chicle puede ser una excusa para ejercitar las mandíbulas y encías. Además, puede evitar tendencias hacia el bruxismo.

-          Aunque no se reconozca, en un alto número de los casos el consumo de chicle está relacionado con el mal aliento, ya que es un método eficaz para paliar la halitosis.

No obstante, el consumo del chicle no sustituye, ni mucho menos, al cepillado dental ni al uso de otros elementos como el hilo dental. Solamente constituye una ayuda que debe de ser apoyada por una frecuente y eficaz higiene bucodental.


Ya en épocas antiguas los humanos recurrían a elementos como la resina, hojas u otros para mascar en la boca. Y fue en la Segunda Guerra Mundial cuando los americanos popularizaron y extendieron el hábito de mascar goma.

miércoles, 9 de abril de 2014

La molesta sensibilidad (y dolor) dental. ¿Qué la provoca?



A la mayoría nos ha pasado (o nos pasa) que, en ocasiones, la ingesta de algún tipo de bebida o de alimento a temperatura muy fría nos produce cierto dolor en los dientes. Se trata de una molesta sensación que puede tener su origen en un exceso de sensibilidad dental pero tras la que pueden esconderse otras muchas razones y, en determinados casos, ocasionar lesiones en la articulación de la mandíbula y provocar un progresivo desgaste de nuestras piezas dentales si el problema no se ataja a tiempo.
De hecho, los problemas derivados de la sensibilidad dental es uno de los más frecuentes motivos de visita al dentista. Sus causas, a continuación enumeradas, pueden ser de variada índole:

-       Dientes rotos, enfermedades periodentales y caries. No sólo pueden causarnos dolor, sino que, si no se aplica el tratamiento adecuado,  pueden acarrear la pérdida de piezas dentales.

-        Sensibilidad al calor o al frío. Provocada cuando comemos o bebemos algo muy caliente o muy frío o incluso si es demasiado ácido o dulce. Puede explicarse en que o bien hemos perdido parte de la fortaleza del esmalte dental  o un retraimiento de las encías.

-       Bruxismo. Se trata de un hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes que afecta, según estimaciones, hasta al 20% de la población y que se produce, fundamentalmente, durante las horas en las que dormimos.

-          Un cepillado de dientes agresivo o el uso de dentífricos no adecuados.


El dolor de dientes puede ser una buena ocasión para que consultes a tu odontólogo acerca de su salud bucodental. A través de su profesionalidad y experiencia podrá ofrecerte consejos y soluciones para algo que, sin ser una enfermedad, puede terminar perjudicando tu salud si no se toman las medidas adecuadas.

Foto: http://www.freeimages.com/

jueves, 13 de marzo de 2014

Cómo evitar las caries en los niños a través de ocho consejos



Las caries se producen por un bacteria llamada Streptococcus mutans que vive en la boca y que prospera sobre el azúcar y otros carbohidratos que produce unos ácidos que terminan por disolver el esmalte de nuestros dientes causando las caries.

No es algo que afecte sólo a los adultos, los niños pueden estar expuestos desde su primera infancia a padecerlas si no se cuida su salud  bucodental de forma correcta.

Existen pautas a seguir para que los pequeños de la casa mantengan sana su boca:

1. En los 12 primeros meses del bebé, mantener la boca limpia pasándole suavemente un paño para bebés por las encías. Una vez que salgan los primeros dientes, es conveniente cepillarlos con un cepillo especial. Consulte a su dentista en este sentido.

2. Hasta los dos años, es conveniente que cepillar los dientes al niño al menos dos veces al día, sobre todo después de desayunar y antes de acostarse. 

3. Es importante que el niño no se duerma con el biberón en la boca porque sus dientes quedarán expuestos a los azúcares.

4. No  colocar  zumo, miel o líquidos azucarados en el biberón o en el chupete.

5. Evitar el exceso de golosinas, dulces o galletas, sobre todo aquellos que son pegajosas y quedan entre los dientes.

6. El hábito del cepillado deben aprenderlo cuanto antes y necesitará supervisión por parte de los padres hasta que sean capaces de hacerlo de forma correcta. El cepillado en familia les ayudará a que forme parte de su higiene diaria. Es un error pensar que no hay que cuidar los dientes de leche.

7.Usar pasta dental con flúor, ya que este mineral reforzará el esmalte dental y lo hará más resistente a la caries.

8.Visitas regulares al odontopediatra que le ayudarán a prevenir.

Foto:  http://www.freedigitalphotos.net/



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